En un artículo periodístico, publicado en Nature, los investigadores destacan que los caninos podrían actuar como “trampas atractivas letales” para el vector, si se les aplican insecticidas de liberación prolongada a través de collares u otros medios eficaces debidamente aprobados para su uso. Asimismo podrían ser útiles para alertar sobre la existencia del vector de esa enfermedad y el eventual riesgo de transmisión a las personas que residen en la misma vivienda.
Así como los perros pueden favorecer la propagación de la enfermedad de Chagas en regiones endémicas, también podrían ser integrados en estrategias de control de esa patología, revela un artículo publicado en la revista científica Nature.
De acuerdo con Gürtler, que es además investigador principal del Conicet, “una tercera función que podrían cumplir los perros es la de actuar como ‘trampas atractivas letales’ para el vector, si se les aplican insecticidas de liberación prolongada a través de collares u otros medios eficaces debidamente aprobados para su uso.”
- Rol clave de los perros
Teniendo en cuenta la importancia de los perros en la propagación de laenfermedad, Gürtler destaca que la estrategia de control de la enfermedadde Chagas en áreas rurales endémica podría incluir a estos animales en la fase de vigilancia luego de las campañas de desinsectación y como forma de consolidar el estátus de control en las áreas de mayor riesgo. “Habitualmente es más fácil lograr el acceso a los animales para la extracción de muestras de sangre para el diagnóstico de la infección, y hemos comprobado la validez de un inmunoensayo rápido (similar a unaprueba de embarazo) que permite detectar la infección del animal en cuestión de minutos. Algunos de los collares insecticidas en plaza son efectivos contra los insectos vectores de la enfermedad de Chagas y de la leishmaniasis durante algunos meses, con lo cual su uso en ciertas áreas se hallaría doblemente justificado.”
La función que puede cumplir el perro dependerá del contexto particular y de las acciones que se adopten así como de las prácticas habituales de manejo de animales que tienen los pobladores rurales, subrayó el investigador. “En un marco de ausencia de acciones de control en áreas tradicionalmente endémicas para el Chagas, la presencia de un perro infectado en la vivienda aumenta la chance de infección de las personas con las que cohabita. Pero si se realizan acciones de control efectivas contra el vector, el perro puede contribuir a determinar la existencia de riesgos ambientales y eventualmente a prevenir la reinfestación de la vivienda si usa collares insecticidas.”
El número de perros por familia y su grado de acceso al interior de la vivienda varía notablemente entre familias de un mismo poblado, entre poblados rurales, y entre provincias del norte argentino. En este sentido, Gürtler considera que la tenencia de perros en este contexto debiera ser mayor objeto de estudio de las ciencias sociales. “Estas variaciones del grado de contacto entre perros y vinchucas tiene importantes consecuencias para el riesgo de transmisión, según hemos investigado mediante un modelo matemático”, destacó el especialista.
Ésta y otras líneas de investigación sobre la enfermedad de Chagas han sido abordadas por Gürtler en cooperación con los doctores Joel Cohen, de la Universidad Rockefeller (Estados Unidos), Uriel Kitron de la Universidad Emory (Estados Unidos) y Richard Reithinger, de la Escuela deMedicina Tropical e Higiene de Londres (Reino Unido).
En el marco de este trabajo, Gúrtler consideró que hay dos usos novedosos del perro como modelo de investigación con potencial aplicación para reducir el riesgo y el impacto de la enfermedad de Chagas en las zonas rurales endémicas. “Uno de ellos es el desarrollo de vacunas para prevenir la infección o bloquear la transmisión del Trypanosoma cruzi desde el perro al vector. Otro uso es la detección de anticuerpos en el perro contra la saliva de los insectos vectores que habitualmente se alimentan sobre ellos. Estas investigaciones podrían contribuir con nuevas herramientas para una estrategia de control integrado de la enfermedad de Chagas”, concluyó.